En España, la temperatura del suelo a una profundidad de 10-20 metros está alrededor de los 13 - 16 °C de promedio. En la parte superior de tierra estratificada, la temperatura dependerá del estado del tiempo. Cada metro cuadrado de superficie de suelo es irradiado por aproximadamente 1100 kW de energía solar anualmente. En las capas más bajas del suelo, las influencias geotérmicas predominan, causando que la temperatura de la masa de suelo aumente alrededor de 1 °C por cada 33m de profundidad.
Por medio de la captación geotérmica se extrae la energía del terreno para su utilización en los edificios. Dicha energía podemos extraerla a través de intercambiadores verticales, intercambiadores horizontales o aprovechando las cimentaciones del mismo edificio (pilotes, losas, muros de contención o muros pantalla).
A la inversa, este principio también puede ser utilizado para refrigerar disipando el calor excedente en el terreno. Siempre que las condiciones del suelo lo permitan, tanto la energía proveniente de la refrigeración como la de calefacción pueden ser almacenadas para su uso en diferentes estaciones del año.